Make your own free website on Tripod.com
 

Figura zoomorfa en oro de la cultura Zenú
Secretaría de Cultura de Córdoba - Colombia - Sur América

 
 

El Tiempo

Lunes 23 de junio de 1997

La muerte del poeta

Antonio Mora Vélez
Escritor

Raúl Gómez Jattin nació hace una década para la poesía pero en ese corto lapso escribió versos memorables que lo ubican entre los mejores autores del parnaso colombiano. Nadie como él le había cantado al Sinú, la tierra de sus primeros años, ni al mango, ni a la madre, ni a la nostalgia de los viejos caminos, ni a la tragedia de ser un ángel habitando en el cuerpo del demonio. "Le dio tal calor y tal vitalidad a nuestra esmirriado poesía, que leerlo era palmotear de júbilo y solazamos en el calor dichoso de su música", dijo de él Juan Gustavo Cobo Borda.

El poeta mayor de Córdoba escribió pocos libros: Poemas, Retratos, Tríptico cereteano, Amanecer en el Vall del Sinú, Hijos del tiempo, El esplendor de la mariposa y la antología de su obra en Poetas de España y América editada por Colcultura. Pero su poesía pasará a la historia de la lírica colombiana por la frescura de su lenguaje y por la espontaneidad y libertad formales utilizadas, aparte del desgarramiento humano al cual aluden sus versos y que de suyo la ameritan con suficiencia. Gómez Jattin fue bucólico, intimista, conceptual y coloquial en su poesía; sus temas predilectos fueron el desamor, la nostalgia y la desesperanza, tratados con palabras limpias y elementales que alcanzan la belleza por conjunción.

Nada pudieron hacer sus amigos, esa "legión de ángeles" que lo ayudaba, para evitar que su "dios blanco, bellísimo, de alas doradas" lo llevara a disfrutar con él los placeres del Olimpo, al lado de los personajes que admiró y a los cuales les cantó en sus libros. Cansado de vivir en ese, su "cuerpo inmundo" que su "alma no resistía", el bardo de Cereté se marchó buscando en la luz de uno faroles, la ruta hacia la eternidad. Ahora vendrán todos los críticos, intelectuales, periodistas, escritores y directores culturales de Colombia a decir que fue grande, sublime, original, tierno y feroz al tiempo, que sabía de Eurípides más que nadie en el mundo. Y se lamentarán por el vestido del poeta, por la mirada feroz del poeta, y por los arrebatos de locura del poeta. Pero pocos dirán que su poesía y su locura tuvieron su origen en el desamor y que en ese cieno que fue su vida germinó la poesía más vital y hermosa de Colombia, porque la vida es así, contradictoria, igual que este país que lo parió a él como catarsis, igual que todo lo que existe en el mundo de la materia.

Gómez Jattin presintió la muerte en su poesía. ("Siento que la muerte me ama y me busca para llevarme a su inframundo'..."Siento escalofríos de ti, hermana muerte"). Pero no fue el loco el que buscó en las farolas del bus la luz de la eternidad, fue el cuerdo transitorio "cansado de vivir en ese cuerpo inmundo". Y tal vez cansado de escribir poesía, que es canto a la vida, en el país que más la ultraja y que más culto le rinde a la muerte cada día. O tal vez desesperado porque los terapéuticos y prolongados períodos de lucidez no le servían sino para hacer consciente su tragedia y para escribir versos "reposados y tranquilos" que no eran los suyos. O tal vez - y esta es la hipótesis que más me gusta - porque en algún lugar del Universo, un ángel con unas alas plateadas necesitó un bardo para amenizar la fiesta de los dioses y lo vio en su telescopio caminando en una noche solitaria por las calles de Cartagena de Indias, y se lo llevó en espíritu para disfrutar de su poesía. Y allí está ahora. Mejor acompañado. Totalmenfe feliz, como nunca pudo serlo en este mundo. Unas veces al lado de Calíope, de Erato, y de las demás Musas, leyéndoles sus poemas; otras, libando el néctar de Amaltea con los poetas amigos, o bañándose desnudo en la fuente Castalia, y en otras, por las tardes, cabalgando en los radiantes corceles de Apolo por las tierras de Ceres y contemplando sus bosques, sus cañadas y sus huertos.

Sobra decir que el cuerpo que enterraron en Cereté no fue más que eso: un cuerpo enfermo, inferior al genio del alma que lo usó por algún tiempo.

Sincelejo.

 
Secretaría de Cultura
Departamento de Córdoba

Edificio Biblioteca David Martínez
Calle 29 No.5-64
Teléfono: 782 32 36
Indicativo Nacional: 094 ó 074 ó 054
Montería (Córdoba - Colombia)
.............................. Información Técnica ..............................
Esta página está optimizada para Internet Explorer 4.0 ó superior
y fue diseñada para verse con resolución de 800 x 600.

Créditos